El vino es un elemento fundamental en todas y cada una de las cocinas regionales de España. Los romanos extendieron el arte de la viticultura que ha convertido a España en uno de los mayores productores de vino, a la vez que ha cobrado justa fama por su calidad sujeta hoy a estrictos controles y variedad (hasta sesenta comarcas vinícolas diferentes).
Entre ellas mencionaremos el vino de Rioja, que por su aroma, sabor y cuerpo ha obtenido un lugar destacado internacionalmente.
Otras denominaciones de origen muy apreciadas son las de la Ribera del Duero, el Penedes y La Mancha que han experimentado en los últimos años un gran avance en la calidad de sus caldos. El vino de Jerez es un vino andaluz de gran prestigio internacional, sobre todo en los países anglosajones, y que tiene distintas variedades (fino, manzanilla, amontillado, dulce y oloroso) capaces de satisfacer los diferentes gustos.
El cava español o vino espumoso achampanado tiene su centro principal de producción en la región catalana del Penedes, si bien se ha extendido en los últimos años a otras como Castilla.
Según el proceso de envejecimiento seguido, en el vino de Rioja se establecen las siguientes categorías:
Joven:
Vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características primarias de frescor y afrutado.
Vinos de Crianza:
Vinos como mínimo en su tercer año que han pasado un año como mínimo en barrica y algunos meses en botella. En vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.
Vinos de Reserva:
Vinos seleccionados de las mejores añadas que por sus buenas características han envejecido durante 3 años, de los cuales uno como mínimo en barrica. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 2 años, de los cuales como mínimo 6 meses en barrica.
Vinos de Gran Reserva:
Vinos seleccionados de añadas excepcionales, que han permanecido como mínimo 2 años en barrica y 3 en botella. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.
La cerveza goza hoy de gran consumo en España, sobre todo como aperitivo fuera de las comidas que acompaña a las populares tapas en los bares. La cerveza española es rubia y agradable al paladar, sirviéndose habitualmente muy fría.
Los licores tienen también en España particularidades dignas de mención. El brandy se produce fundamentalmente en Andalucía, mientras que aguardientes y orujos se encuentran repartidos por toda la geografía dando lugar a las celebres queimadas gallegas, o a las diversas variedades (secos, de hierbas, de cerezas, con miel) de todo tipo.
Los anises, el pacharán de endrinas navarro, y los licores de frutas son los más apreciados en cuanto a consumo.
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